Criptomonedas emitidas por los Bancos centrales, pros y contra

Criptomonedas emitidas por los Bancos centrales, pros y contra

Las criptomonedas emitidas por los Bancos Centrales hasta hace poco se consideraban incompatibles. Los bancos centrales tienen un sistema centralizado y las criptomonedas, en cambio, están descentralizadas. Una de las claves de su expansión es que, detrás de ellas, no hay ningún Banco central. Sin un respaldo, pero también sin control, las criptomonedas han logrado posicionarse, poco a poco, en la economía global. En la actualidad, los Bancos centrales de diferentes países han entendido las potencialidades de las criptodivisas. Por tanto, han buscado opciones para también tener su parte en este enorme pastel.

Con sus propias criptomonedas, los Bancos centrales tratan de modernizar sus sistemas financieros. Al mismo tiempo tratan de protegerse de lo que consideran una amenaza, es decir, el Bitcoin y otras criptodivisas. También quieren acelerar los pagos internacionales y nacionales. La banca comercial mira con recelo estos proyectos, porque sabe que, de entrar en vigor, se verá obligada a cambiar su modelo de negocio, ya que su principal fuente de financiación han sido los depósitos de los clientes.

Tipos de criptomonedas

En el mundo existen casi 6.000 criptomonedas. Todas permiten el intercambio entre partes, sin que se produzca la intermediación de una tercera parte. Hasta aquí los puntos en común.

Las criptomonedas se dividen de acorde con varios elementos: quién la emitió (un Banco Central u otra entidad, pública o privada), accesibilidad (global o restringida), forma (física o electrónica). Además, también se tiene en cuenta, en su clasificación, el mecanismo de transferencia, si es centralizado o entre pares.

De acuerdo con el emisor, existen tres tipos de criptomonedas. En primer lugar, las más comunes son las criptomonedas emitidas por una entidad privada o un particular. Además, están las criptodivisas de los bancos centrales. Un tercer tipo es una solución híbrida, en la que el Banco central emite, pero son entidades privadas las que interactúan con los clientes.

Ventajas de las criptomonedas emitidas por Bancos centrales

Los Bancos centrales quieren crear criptomonedas capaces de resistir ataques cibernéticos. Para ello diseñarían sistemas que puedan procesar un altísimo número de pagos por segundo. Estos sistemas deberían estar disponibles sin costos o a costos muy bajos para los usuarios finales.

Una de las grandes ventajas de las criptomonedas emitidas por Bancos centrales es que estas tienen que regirse por el marco regulatorio de ese banco. Por tanto, son seguras y serán rápidamente aceptadas como método de pago. Por lo general, los Bancos centrales no quiebran. Esto le da confianza a la persona de guardar parte de sus ahorros y realizar transacciones con esa criptomoneda.

Mientras, las criptomonedas presentadas por entidades privadas o particulares, que son las más comunes a día de hoy, afrontan el serio problema de su volatilidad. A todas, desde la más extendida, como el Bitcoin, hasta otras más recientes, como el Cardano, les cambia rápidamente el valor. Esto se debe, entre otros elementos, al uso y grado de aceptación que tengan.

Dentro de este tipo también están las monedas estables. Estas buscan resolver el problema de la volatilidad. Por tanto, se establece un tipo de cambio fijo entre un activo con valor estable, como puede ser alguna de las monedas fiat más empleadas en el mundo (dólar, euro, libra esterlina, etc.) y la criptomoneda.

Las criptomonedas respaldadas por Bancos centrales pueden ser utilizadas como un complemento a estrategias habituales de políticas monetarias. Entre los ejemplos citados por expertos está el hecho de que la fijación de un tipo de interés sobre esa criptomoneda permitiría aumentar el rango de instrumentos a disposición de ese Banco central.

Riesgos de las criptomonedas emitidas por Bancos centrales

Las criptomonedas emitidas por Bancos centrales también generan muchas dudas. La principal desventaja señalada por los especialistas es que, con esto, la criptomoneda pierde su esencia, es decir, deja de ser descentralizada.

La desintermediación financiera dependerá de quién acoja las billeteras digitales de las criptomonedas emitidas por los Bancos centrales. Si el que las aloja es el propio Banco central, entonces las personas naturales podrían tener cuentas de manera directa en ese banco. Esto representa un riesgo de desintermediación y de inestabilidad financiera. Sencillamente se desviarían los depósitos desde los bancos comerciales hasta el Banco central y esto pondría en peligro el modelo de negocio de la banca tradicional.

En el caso de que las billeteras digitales las alojen empresas no vinculadas con los bancos, esto tampoco eliminaría la intermediación financiera. Pero incorporaría nuevos desafíos, sobre todo si estas billeteras no estuvieran protegidas por una garantía de depósitos.

Otro desafío, para los Bancos centrales, es que ellos necesitan identificar muy bien los destinatarios y las cuentas de criptomonedas. Para eso necesitan crear formas de minimizar la opacidad de las criptodivisas.

Futuro de las criptomonedas emitidas por Bancos centrales

Según el BIS, una organización que busca la promoción de la estabilidad financiera y monetaria en el mundo, las criptomonedas "coexistirán" con el dinero tradicional. Varios Bancos centrales, entre ellos el Banco de Canadá, Banco de Inglaterra, Banco Central Europeo, la Reserva Federal de EE.UU y el Banco Nacional Suizo aseguraron que están investigando la viabilidad de desarrollar sus propias criptomonedas. No obstante, ninguna de estas entidades se comprometió a emitir una.

El Banco Central Europeo ha mencionado su intención de lanzar un Euro digital en el próximo lustro. No obstante, esta iniciativa ha chocado con la oposición de Alemania. El Bundesbank teme que un Euro digital se convierta en un riesgo para los bancos.

Uno de los países que más ha avanzado en la creación de su propia criptomoneda es China. El Banco Popular de China quiere emitir un yuan digital, como parte de sus objetivos de internacionalizar su moneda y reducir la dependencia del sistema de pago, actualmente dominado por el dólar estadounidense.

Mientras los países más desarrollados siguen evaluando las posibilidades de lanzar su propia criptomoneda, las naciones en vías de desarrolla parecen más determinadas a avanzar en este tema. El Banco Central de Bahamas ya lleva más de un año utilizando su "dólar de arena", una criptomoneda de uso en todo el país, a través de una aplicación móvil. Con el "dólar de arena", las personas pueden realizar todo tipo de pagos en esa nación caribeña. Además, Camboya también tiene muy adelantado un proyecto de criptomoneda, con el que busca extender los servicios financieros a personas que, a día de hoy, no tienen acceso a la banca tradicional.

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